{"id":515,"date":"2024-02-12T05:00:23","date_gmt":"2024-02-12T04:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/?p=515"},"modified":"2024-02-11T13:48:04","modified_gmt":"2024-02-11T18:48:04","slug":"doc-043","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/2024\/02\/12\/doc-043\/","title":{"rendered":"\u00bfNecesito escucharlo?"},"content":{"rendered":"<h4>\u00c9xodo 20:19<\/h4>\n<p><span class=\"verso\"><em>As\u00ed que le suplicaron a Mois\u00e9s: \u2014H\u00e1blanos t\u00fa, y te escucharemos. Si Dios nos habla, seguramente moriremos.<\/em> (NVI)<\/span><\/p>\n<p>No desobedecemos a Dios de manera consciente y deliberada; sencillamente no lo escuchamos. Dios nos ha dado sus mandamientos, pero no les prestamos atenci\u00f3n, no por una desobediencia obstinada, sino porque no lo amamos ni lo respetamos de verdad.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Si me am\u00e1is, guardar\u00e9is mis mandamientos (Jn 14:15, LBLA). Tan pronto como comprendamos que hemos estado irrespetando a Dios constantemente, nos sentiremos sumamente avergonzados y humillados por rechazarlo.<\/p>\n<p>Habla t\u00fa con nosotros&#8230;, pero no hable Dios con nosotros&#8230; Cuando preferimos escuchar a sus siervos demostramos lo poco que amamos al Se\u00f1or. Nos gusta o\u00edr testimonios personales, pero no deseamos que Dios nos hable personalmente. \u00bfPor qu\u00e9 nos aterroriza tanto que \u00c9l nos hable? Porque sabemos que cuando habla debemos hacer lo que pide o decirle que no vamos a obedecer. Pero si apenas escuchamos la voz del siervo, sentimos que la obediencia es opcional, no imperativa, y reaccionamos diciendo: \u00abBueno, esa es simplemente tu idea personal, aunque no niego que es probable que sea la verdad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfHumillo constantemente al Se\u00f1or no tom\u00e1ndolo en cuenta, mientras que \u00c9l contin\u00faa trat\u00e1ndome amorosamente como hijo suyo? Cuando por fin lo escucho, la humillaci\u00f3n que le he causado regresa a m\u00ed. Entonces, mi respuesta es: \u00abSe\u00f1or, \u00bfpor qu\u00e9 fui tan insensible y obstinado?\u201d Cuando comenzamos a escuchar a Dios, este siempre es el resultado. El verdadero gozo de o\u00edrlo a \u00c9l se empa\u00f1a por la verg\u00fcenza de haber tardado tanto tiempo en hacerlo.<\/p>\n<h4>Comentario<\/h4>\n<ul>\n<li>Nos jactamos de obedecer a la Palabra, pero muchas veces, lo que&nbsp;escuchamos en la Palabra son solo nuestros propios pensamientos, no lo que Dios nos quiere decir. Muchas veces, la letra que absorbemos est\u00e1 filtrada porque buscamos a mensajeros humanos que nos comunican lo que nos&nbsp;complace o\u00edr, y desechamos a las ense\u00f1anzas cuanda la&nbsp;Palabra&nbsp;se convierte en filo tajante.<\/li>\n<li>Podemos evitar que la intermediaci\u00f3n del mensajero se convierta en una cortina de separaci\u00f3n entre Dios y nosotros cuando la entendemos como lo que es: no un sustituto del di\u00e1logo entre el Se\u00f1or y cada creyente individual, sino una invitaci\u00f3n que dirige la atenci\u00f3n a aspectos de su Palabra sobre los que el Se\u00f1or quiere conversar con nosotros.&nbsp;<\/li>\n<li>La verg\u00fcenza de la que habla Chambers, es un indicio de que hemos comenzado a escuchar sin nada que desv\u00ede la comprensi\u00f3n y el impacto del Esp\u00edritu de Dios. Entonces no encontramos excusa ni pretexto por la sordera espiritual que sufrimos. Enmudecemos y nos postramos delante de la voz del que nos llama a atenci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9xodo 20:19 As\u00ed que le suplicaron a Mois\u00e9s: \u2014H\u00e1blanos t\u00fa, y te escucharemos. Si Dios nos habla, seguramente moriremos. (NVI) No desobedecemos a Dios de manera consciente y deliberada; sencillamente no lo escuchamos. Dios nos ha dado sus mandamientos, pero &hellip; <a href=\"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/2024\/02\/12\/doc-043\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[49],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/515"}],"collection":[{"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=515"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/515\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":520,"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/515\/revisions\/520"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/devocion.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}