¿De ningún modo es probable?

1 Reyes 2:28

Joab había conspirado con Adonías, aunque no con Absalón, así que al oír que Adonías había muerto....(NVI)

Joab soportó la prueba más grande de su vida y permaneció absolutamente leal a David en lugar de seguir al fascinante y ambicioso Absalón. Sin embargo, hacia el final de sus días se adhirió al cobarde Adonías. Mantente siempre alerta al hecho de que allí donde una persona se ha vuelto atrás es exactamente donde cualquiera podría descarriarse (ver 1Co 11:13) Tal vez acabas de salir airoso de una gran crisis, pero ahora debes estar atento a lo que parece tentarte menos. Cuídate de pensar que las áreas en las que has triunfado en el pasado son las que tienen menos probabilidad de hacerte tropezar y caer.

Somos propensos a decir: "De ninguna manera es probable que, después de haber atravesado la crisis más grande de mi vida, ahora me vuelva a las cosas del mundo". No trates de predecir de dónde vendrá la tentación. El verdadero peligro está en lo improbable. Es después de una gran experiencia espiritual que lo menos probable se hace sentir. Tal vez no sea algo que ejerza una influencia dominante sobre ti, pero recuerda que se encuentra ahí y, si no estás prevenido, te hará tropezar.

¿Has permanecido fiel a Dios durante las pruebas grandes e intensas? Ahora cuídate de las corrientes ocultas. Pero no caigas en una introspección enfermiza ni mires hacia delante con temor, sino mantente alerta. Y que tu memoria se conserve despierta delante de Dios. La fortaleza que no se vigila en realidad es una doble debilidad porque es allí donde las tentaciones menos probables minan tu fuerza. Los personajes de la Biblia tropezaron en sus puntos fuertes, nunca en los débiles.

"Guardados por el poder de Dios", 1P 1:5. Esta es la única seguridad.

Comentario

  • A veces parece que la vida cristiana es una secuencia constante de ocasiones de caer, una especie de carrera de obstáculos en la que día tras día tenemos que comprobar nuestra perseverancia en la ruta correcta. La experiencia también nos muestra que uno puede tropezar tanto sobre cosas pequeñas como sobre cosas grandes, pero que una de las mayores incidentes en las caídas es la falta de atención al caminar. Nos tropezado sobre nuestros propios pies.
  • En el ejemplo elegido por Chambers, el general Joab había mantenido la lealtad frente a un obstáculo grande, solo para luego perderla en una ocasión aparentemente menor, ya que David estaba muerto y Joab podía sentirse libre de sus obligaciones. Por supuesto, esta libertad que reclamó, no existía, su promesa al rey al que había servido por cuarenta años, seguía vigente. Tenemos pues un ejemplo clásico de lo que es el pecado: juzgaba por sí mismo que la falta que iba a cometer, no era ninguna.
  • Es posible que, después de una vida  de servicio nos sentimos tan seguros en nuestros juicios que no  nos cuestionamos, que sencillamente seguimos a lo que deseamos, en lugar de ponerlo en la balance frente a lo que sería lo correcto. Hemos sido tan fieles que ha nos creemos dueños de la fidelidad; hemos sido tan obedientes que nos sentimos inmunes a la desobediencia. Sólo tenemos que declarar que la voluntad nuestra es la voluntad de Dios y ya no será necesario de examinarlos. La única protección  contra la auto justificación es mantener los ojos en Jesús, y preguntarnos, día tras día, por el camino de seguirle.
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