Qué hacer dadas las circunstancias

Salmos 55:22

Entrégale tus cargas al SEÑOR... (NTV)
Encomienda al SEÑOR tus afanes... (NVI)
...te aconsejo que pongas en manos de Dios todo lo que te preocupa... (TLA)

Debemos distinguir entre las cargas que nos corresponde llevar y las que no. Nunca debemos soportar la carga del pecado o de la duda, pero hay cargas impuestas por Dios que Él no tiene la intención de levantar, sino que quiere que se las devolvamos y las pongamos sobre Él. Echa sobre el Señor lo que Él te ha dado. Si emprendemos un trabajo para Dios, pero perdemos el contacto con Él, el sentido de responsabilidad se convertirá en un peso abrumador. Pero si le devolvemos las cargas que nos ha colocado, Dios se llevará ese sentido de responsabilidad dándonos un entendimiento de quién es Él.

Muchos obreros que se disponen a servir a Dios con mucha valentía e ímpetu, pero sin ninguna comunión íntima con Jesucristo, pronto se sienten vencidos. El hecho de que no saben qué hacer con la carga les produce cansancio en sus vidas. Al verlos la gente va a decir: "¡Qué triste fin para algo que tuvo un principio tan grande!"

Echa sobre Jehová tu carga. La has estado cargando toda. Pero, de manera consciente, necesitas poner uno de sus extremos sobre los hombros de Dios. "Y la soberanía reposará sobre sus hombros", Is 9:6, LBLA. Encomiéndale a Dios lo que Él te ha dado; no arrojes la carga a un lado, sino échala sobre Él y tú con ella también. Verás que se vuelve liviana por el sentido de compañía. Pero nunca trates de separarte de tu carga.

Comentario

  • cargas... el hebreo massa se debe tomar muy literalmente. Significa 'peso', y se refiere tanto a la 'carga' que se pone sobre un asno, como al 'tributo' que los gobernantes imponen a los súbditos. Hombre o animal, no se trata de algo que alegre la vida.
  • La carga de la que Chambers habla aquí (sacando el texto del contexto, hay que admitirlo) es la que nos corresponde, la carga de la obra. Tal vez tenemos la noción que somos especialmente llamados para emprender nyestea tarea, y esto es absolutamente cierto. Pero esto no significa que estamos solos con ella. Podemos y debemos labrar el campo, pero no debemos desgastarnos en el intento de hacer llover.
  • Sin Cristo por dentro, la reacción que tarde o temprano tendremos, es deshacernos de la carga. En los casos obvios esto termina en deserción, pero son mucho más frecuentes las reacciones no tan visibles: aparentemente servumos, mientras por dentro ya hemos dejado de involucrarnos. Es conocido el caso de los médicos que ven tanto sufrimiento y muerte que no pueden darse el lujo de pensar en sus pacientes con compasión. Aun así, el médico puede hacer su trabajo con excelencia, pero el que sirve a Dios, no. Eso es porque no podemos hacer la ovra del Señor sin ser como el Señor.
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