¿Por qué no se nos habla con claridad?

Marcos 9:9

Jesús les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre se levantara de entre los muertos. (NVI)

Así como se les ordenó a los discípulos, tú tampoco debes decir nada hasta que el Hijo del hombre haya resucitado en ti. Es decir, hasta que la vida del Cristo resucitado te domine de tal manera que verdaderamente entiendas lo que Él enseñó mientras estuvo aquí en la tierra. Cuando llegas al estado interior apropiado, las palabras que Jesús pronunció se vuelven tan claras que te sorprende no haberlas comprendido antes. Pero, no las podías entender porque no habías desarrollado una adecuada disposición espiritual que te permitiera sobrellevarlas.

Nuestro Señor no oculta estas cosas, pero sólo estaremos preparados para recibirlas cuando la condición de nuestra vida espiritual sea idónea. Jesús dijo: Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar (Jn 16:12). Primero debe existir una comunión con su vida resucitada para que podamos soportar cualquier verdad en especial. ¿Realmente sabemos algo sobre la vida del Jesús resucitado que mora en nosotros? La evidencia de que sí lo sabemos es que comenzamos a entender a su Palabra. Dios no puede revelarnos nada, si no tenemos su Espíritu. Y nuestros puntos de vista obstinados e inflexibles efectivamente van a impedir que Él nos revele algo. Sin embargo, nuestra obtusa manera de pensar terminará tan pronto permitamos que la vida nueva en Cristo actúe con libertad en nosotros.

Les mandó que a nadie dijeran... Pero son tantos los que hablan de lo que vieron en el monte de la transfiguración, de su experiencia en la cumbre. Han tenido la visión y dan testimonio de ella, pero no hay una relación entre lo que hablan y la manera en que viven. Sus vidas no tienen sentido porque el Hijo del hombre todavía no ha resucitado en ellos. Me pregunto cuándo se va a formar Cristo en ti y en mí.

Comentario

  • Hijo del hombre... juíos toú anthrópu es la expresión griega para este sintagma. Mucho más allá de solo describir la naturaleza humana de Jesús, es la personificación de su victoria definitva, la victoria del hombre que murió en la cruz y el que, por lo tanto, resucitará como Señor de la creación.
  • Las declaraciones de Chambers podrían soprendernos ya que estamos acostumbrados a hablar y animar a otros a hablar. Al mismo tiempo  nos quejamos sobre la falta de espiritualidad entre los creyentes, sobre la falta de compromio en el liderazgo, sobre este o aquel pecado o peccadillo entre los ministros del Señor. Si vemos las cosas desde el ángulo que Chambers nos muestra, de pronto entendemos el por qué.
  • Queremos la gracia sin haber ido a la cruz. Queremos la resurrección sin haber muerto. Queremos el cumplimiento de la promesa sin haber cumplido la premisa. Pero el que permite que Jesucristo resucite en él, de pronto notará que todo su punto de vista ha sido revolcado y que puede dar el testimonio de Jesús; un testimonio no sobre sí mismo, sino sobre el Señor resucitado.
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